Diferencia entre revisiones de «Escrito sobre artilugios malditos»

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Sargeras destruyó Mardum para reclutar fuerzas para la [[Legión Ardiente|Legión]], les dio un ultimátum a sus antiguos prisioneros: o se unían a él o caerían en el olvido. La mayoría aceptaron, pero muchos se negaron bajo el liderazgo de Ulthalesh. En respuesta al desafío, Sargeras forjó una guadaña de acero vil con los fuegos de la destrucción de Mardum y la usó para cosechar las almas de los demonios rebeldes y confinarlas en esa nueva prisión. Ulthalesh, el más fuerte de ellos, fue el último devorado.
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Había rumores de que Archimonde deseaba el poder de Thal'kiel y su influencia, pero al eredar le parecía que era pura mentira, pues su aprendiz no le había demostrado sino devoción. Archimonde había llegado incluso a encargar una corona hecha a medida para Thal'kiel después de tomarle las medidas en persona.
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Revisión del 15:39 21 oct 2016

Tome of Blighted Implements.jpg

El Escrito sobre artilugios malditos es un libro encontrado en la Falla Cicatriz del Terror. Contiene la historia de los artefactos de los brujos.

Contenido

Introducción

ESCRITO SOBRE ARTILUGIOS MALDITOS

Warlock Crest.png

Según lo documentado por Mile Raitheborne, investigador jefe del Consejo de los Seis.

Ulthalesh, la Falce del Paso de la Muerte

Artículo principal:  [Ulthalesh, la Falce del Paso de la Muerte]

ULTHALESH, LA FALCE DEL PASO DE LA MUERTE

Quienes tengan apego a su alma harían bien de no jugar con esta guadaña maldita. Entre los vivos son pocos los que conocen sus orígenes, pero los muertos conocen muy bien sus poderes.

Ulthalesh se atiborra de las almas de sus víctimas y gana fuerza con cada masacre. Durante la Guerra de los Ancestros, Sargeras otorgó esta hoja infernal a una de sus mejores necrólitas. En aquella época se la conocía solo como Ulthalesh; no ganaría su macabro sobrenombre hasta convertir el Paso de la Muerte en un osario, aniquilar a sus habitantes y erradicar toda vida de la tierra.

Desde entonces, Ulthalesh se ha vuelto aún más poderosa.

PRIMERA PARTE

Antes de caer del panteón de los titanes, Sargeras defendió la creación contra los demonios y aprisionó a gran cantidad de ellos en Mardum, el Plano del Destierro. Durante milenios, estos demonios no estuvieron ociosos. El señor del terror Ulthalesh gobernó esa dimensión cerrada con mano de hierro, donde conspiraba para cuando llegara el día de vengarse.

Sargeras destruyó Mardum para reclutar fuerzas para la Legión, les dio un ultimátum a sus antiguos prisioneros: o se unían a él o caerían en el olvido. La mayoría aceptaron, pero muchos se negaron bajo el liderazgo de Ulthalesh. En respuesta al desafío, Sargeras forjó una guadaña de acero vil con los fuegos de la destrucción de Mardum y la usó para cosechar las almas de los demonios rebeldes y confinarlas en esa nueva prisión. Ulthalesh, el más fuerte de ellos, fue el último devorado.

SEGUNDA PARTE

Sargeras llamó a la guadaña Ulthalesh, por el Señor del Terror que se había alzado contra él. Su espíritu confirió al arma una fuerza insondable, pero comportaba una maldición, pues quienes la blandían acababan consumidos por ella inevitablemente. La guadaña obedecería las órdenes de sus amos hasta que los hirieran de muerte, momento en el que Ulthalesh se daría un festín con sus almas. A lo largo de los siglos, Sargeras otorgó la hoja a astutos nathrezim, feroces señores de la fatalidad e incluso poderosos semidioses; todos ellos acabaron devorados por Ulthalesh. La guadaña se volvía más fuerte con cada amo que absorbía, y a Sargeras le costaba dar con siervos capaces de controlar el arma.

Por encima de los lamentos de las almas atrapadas en la guadaña, el titán oscuro podía oír la macabra risa de Ulthalesh.

El Cráneo del Man'ari

Artículo principal:  [Cráneo del Man'ari] y Espinazo de Thal'kiel

EL CRÁNEO DEL MAN'ARI

Contempla el cráneo de Thal'kiel el Rechazado, antaño un gran líder de los eredar. Miró a las profundidades de la Gran Oscuridad del Más Allá y abrazó aquello que le devolvía la mirada. Vio mundos consumidos por el fuego vil, criaturas oscuras de El Vacío Abisal que infestaban civilizaciones mortales, la conquista de la creación. Ahora lo único que queda de él es su cráneo, que confiere al portador el poder de mandar a los demonios.

Como la mayoría de cráneos, el de Thal'kiel lleva aparejada una moraleja. Lástima que nadie le haya hecho nunca caso.

PRIMERA PARTE

Antes de la llegada de Sargeras a Argus, el eredar Thal'kiel marcó el comienzo de una era dorada para su gente. Thal'kiel era un hechicero de talento sin igual; él y sus heraldos ampliaron los límites de la invocación y la magia de vinculación, y conjuraron entidades Arcanas que ayudaron a levantar la prodigiosa arquitectura de la ciudad. Thal'kiel también ideó las máquinas que concentraban la energía Arcana latente del mundo, lo que trajo a Argus paz, armonía y vitalidad. Sus facultades sobrecogían a todo el mundo, incluido su joven aprendiz, Archimonde.

Había rumores de que Archimonde deseaba el poder de Thal'kiel y su influencia, pero al eredar le parecía que era pura mentira, pues su aprendiz no le había demostrado sino devoción. Archimonde había llegado incluso a encargar una corona hecha a medida para Thal'kiel después de tomarle las medidas en persona.

SEGUNDA PARTE

Thal'kiel lideraba una orden de magi eredar llamados los heraldos, especialistas en las artes de la conjuración y la vinculación. Eran conocidos por sus ingeniosos ensamblajes Arcanos, pues exploraban nuevas fronteras en la invocación. Pero Thal'kiel no era de los que se dormían en los laureles. Ansiaba más. Su deseo de elevar su orden a niveles inimaginables lo llevó a aventurarse más allá de lo que ningún eredar había osado. Sus hechizos sondeaban la inmensidad de la Gran Oscuridad del Más Allá, buscando un pozo de poder más profundo.

Un día, recibió una respuesta.

El Cetro de Sargeras

Artículo principal:  [Cetro de Sargeras]

EL CETRO DE SARGERAS

Este bastón no estaba destinado a ser empuñado por manos mortales. Se forjó por orden de Sargeras tras su derrota en la Guerra de los Ancestros, pensado como medio para conquistar Azeroth de una vez por todas. Este cetro rasga la estructura de la realidad, eliminando las barreras entre mundos y destruyendo todo cuando se interpone entre tu objetivo y tú.

Si tienes suerte, es el único daño que hará.

PRIMERA PARTE

Durante la Guerra de los Ancestros, la reina elfa de la noche Azshara y sus hechiceros Altonato intentaron abrir un portal para que Sargeras accediera a Azeroth. Nadie había intentado construir un portal lo bastante fuerte para un titán. Los Altonato trabajaron sin descansar durante semanas, elaborando y urdiendo hechizos para idear una pasaje a través de la colosal fuente de poder de los elfos de la noche, el Pozo de la Eternidad.

Pero justo cuando Sargeras iba a emerger en el mundo, la resistencia elfa de la noche interrumpió el hechizo de los Altonato y demolió el Pozo de la Eternidad. Sargeras fue lanzado de vuelta a El Vacío Abisal; su ambición le fue denegada cuando la mejor de sus posibilidades de conquistar Azeroth se le escurría entre los dedos. El titán oscuro juró vengarse.

Derribaría los muros entre él y su recompensa.

SEGUNDA PARTE

Tras su promesa en el Pozo de la Eternidad, Sargeras planeó de inmediato su siguiente método para inflitrarse en Azeroth. Sabía que no podía depender de un portal estático; para serle útil a un titán, un portal así requería una cantidad de poder astronómica, y la fuente más prometedora había sido destruida en su último intento. Además, los laboriosos preparativos y hechizos de los Altonato habían delatado sus intenciones, lo que había permitido a la resistencia elfa de la noche frustrarlas. Si quería superar a los defensores de Azeroth, Sargeras necesitaba entrar en el mundo sin apenas avisar.

Así, ordenó a los eredar forjar una herramienta que abriera fallas entre mundos durante unos instantes, lo justo para permitir que pasara a través una parte de su alma. Si bien eso significaba que no podía entrar en Azeroth en su forma más devastadora, un instrumento así despejaría un camino para que su avatar dirigiera la invasión de la Legión o llevara a cabo planes más sutiles.

Un instrumento así también debilitaría la integridad del universo físico y amenazaría con su desmoronamiento, pero eso Sargeras lo consideraba únicamente un efecto secundario beneficioso.

Nota del autor

La investigación no se detiene. Hay en estos textos nueva información por descubrir. Solo el tiempo nos impedirá conseguirla en su totalidad

Vuelve cuando se hayan completado nuevas investigaciones y seguiré ampliando los informes aquí registrados

- Mile Raitheborne, investigador jefe del Consejo de los Seis.

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